sábado, 5 de diciembre de 2009

EL COLOR


Relaciones cromáticas y psicológicas en la pintura

Recientemente en un dialogo surgió la interrogante sobre el porqué de mi paleta, donde a pesar de seguir aplicando una gama amplia de color, es el rojo quien predomina en la escena, esto me puso a pensar y a tratar de buscar las respuestas, al analizar la

producción de los últimos tres años encuentro que concientemente en mi pintura se venía haciendo uso del naranja como protagonista de mi trabajo, pues había una relación directa con los naranjas de los ocasos que cautivan y atrapan la mirada, con la luz naranja que baña a Los Chorros al amanecer y al atardecer, y lo más importante quizá es la predisposición al Budismo del que aún no siendo devoto, ha normado algunas de mis creencias, acciones, pensamiento. Es bien sabido que el color naranja es utilizado por la filosofía Budista como símbolo de la iluminación, y representa el grado supremo de perfección, estas asociaciones entre paisaje, reflexión y filosofía de vida impulsaron la utilización en primer grado del color naranja hasta hace poco en mi producción. El rojo aparece con mayor intensidad y en mayor cantidad, hablando del área del cuadro por diversas razones, en esta etapa:

1 Haciendo introspección descubro que hay una influencia directa del Accionista Vienes Hermann Nitsch, desde el resultado pictórico producto de sus performances, en los que el rito, lo mágico, lo religioso, lo profano, lo blasfemo, lo sexual, lo simbólico, desarrollados en obras como “La concepción de María” o “Yo Voluntad - Yo Poder – Yo Fracaso” en las que la materia corpórea y sus fluidos se mezclan con otros elementos, pero que en esencia es la sangre y toda su carga simbólica la que marca la pauta en las acciones que se extienden por horas, en las que el sacrificio, la fuerza, el poder se ponen de manifiesto. Como mencionara líneas atrás, siento que desde el estudio del “Teatro de los Misterios” como llamase Nitsch a su propuesta y la pintura generada desde estas mismas acciones como huella de la energía resultante, tras analizar el resultado plástico/pictórico obtenido como huella de la acción (los chorros y manchas de sangre, el salpicado, el gesto), como evidencia de lo desgarrador, surge el impulso de plasmar incorporando estas sensaciones a mi propuesta transformadas en color.

2 Al estudiar algunas obras de los artistas a quienes considero predecesores de mi investigación se hacen evidentes las utilizaciones cromáticas de distinto orden, pero hay una pieza en especial de Chagal (concierto en azul, 1945) que aunque su título sea “en azul”, hace del rojo toda una experiencia sensorial, por otra parte también recibo la influencia de la artista Hellen Phelan de cuya composición en rojo y blanco nacieron piezas como Paisaje Caribe I y II, los cuales fueron pintados bajo la influencia directa de la citada obra.

3 Y por último ya habiendo hecho conciencia sobre la presencia imponente del rojo en mi pintura, recurro al estudio de las posibles connotaciones y significados del mismo para así entender esta etapa del proceso creativo y valorar sus niveles comunicativos y de impacto.

En su libro “Psicología del Color” Eva Heller (2008) plantea una investigación entorno a los colores, de los cuales he abordado al rojo por su pertinencia con la investigación actual. “Al Principio fue el Rojo, es el primer color al que el hombre puso nombre, la denominación cromática más antigua del mundo. En muchas lenguas la palabra coloreado significa también rojo, como el español colorado”.

El rojo es probablemente el primer color que los recién nacidos pueden ver, de la misma manera, es le primer color que aprenden a nombrar e identificar, se supone que por asociación con lo dulce.

Cuando se invita a alguien a nombrar un color, dice Rojo, aunque no sea su color preferido, tal vez eso depende de la experiencia sensorial obtenida del conocimiento de la sangre y el fuego, “en muchas lenguas como la de los antiguos babilonios y la de los esquimales, rojo significa literalmente como sangre”, de lo que se infiere un significado existencial que en todas las culturas le ha sido dado al fuego y a la sangre por ello universalmente se comprende el significado vital de Rojo.

El rojo es el color de todas las pasiones, las buenas y las malas. La experiencia da origen a los símbolos: la sangre se altera, sube a la cabeza y el rostro se ruboriza por timidez o por enamoramiento, o por ambas cosas a la vez – uno enrojece también porque se avergüenza, porque está irado, o por excitación, cuando la razón pierde el control, “todo se ve rojo”. Los corazones se pintan de rojo. El rojo del odio es seguramente más oscuro que el rojo del amor.

El efecto psicológico y simbólico hace del rojo el color dominante en todos los sentimientos vitales positivos. Es el color de la fuerza, de la vida.

En muchas culturas la sangre es la morada del alma, en todas las religiones primitivas eran comunes los sacrificios con derramamiento de sangre, para complacer a los dioses se sacrificaban no solo animales, sino también, y como la ofrenda más valiosa, la sangre joven de niños.

Habiendo transitado por esta lectura sobre el color rojo y su significados principalmente asociados al poder, la nobleza, las emociones, la fuerza, el dinamismo, el amor y el odio… y retomando la idea planteada antes sobre las acciones y las pinturas de Nitsch en donde se hacen evidentes todos estos conceptos, asumo que tal vez es esa misma búsqueda y necesidad de decir lo que me impulsa en esta temporada a pintar con estima en rojo. La necesidad de plasmar con una pintura que nace desde las emociones y desde las sensaciones que el paisaje genera, claro está como ya he mencionado en textos anteriores, de ese paisaje mental que no está asido del todo al paisaje natural pero que sí recibe sus influencias.

De todo esto puedo cerrar argumentando que en mi trabajo reciente la presencia del rojo es consecuencia de la influencia de otras corrientes del arte, de lo vivido-asimilado-procesado por la conciencia y la mente subconsciente y que aflora sin necesidad de forzarlo, de las fuerzas y energías que aparecen en el ser humano tras ciertas experiencias, de la concientización del impacto y resultados psicológicos del uso cromático, y por último de la experiencia que se gana con el trabajo constante.

Heller,E. (2008). Rojo. Psicología del Color (1ra edición). Barcelona España: Gustavo Gili


No hay comentarios:

Publicar un comentario